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sábado, 17 de diciembre de 2011

El Viaje

[Sueño sobre un viaje que creo, nunca hice y que poco a poco se convirtió en una pesadilla. No es un viaje turístico, no es un relato de una travesía por un pais en la que empiezan a suceder cosas malas, aparece Dracula, salen zombis y el coco te persigue, no tiene nada que ver con eso... una vez más, el texto no es lo primero que da a entender el titulo]




El Viaje


-Si de verdad estáis seguros de que podéis montaros, firmad aquí
Me lo pienso, pero se que estoy preparado, me entrenado durante mucho tiempo para probar este prototipo. Miro a mi compañero, el no lo duda, hay algo ahí afuera que quiere encontrar, por lo que se algo relacionado con su padre... aunque nunca me ha dicho el que, solo me ha dicho que busca a su padre, dudo que en sentido literal.
-¿Esta listo?
-¡Eh!- me he despistado- si, si
Firmo esa hoja en donde me indican. Un sudor frió recorre mi cuerpo, pero no puedo dejarme poseer por el pánico, mis pulsaciones por minuto no pueden superar las 71 si quiero subir a bordo.
-Les recuerdo que es un viaje muy peligroso, agárrense adecuadamente a los sistemas de seguridad y colóquense bien la mascarilla, la nave generara un leve campo de fuerza para contrarrestar la velocidad, pero debido a las altas velocidades no hemos podido equipar mayor seguridad.
Mi compañero asiente con la cabeza, están nuestras familias mirándonos, en la parte de abajo de una pequeña elevación plataformica de cuatro a cinco escalones de diferencia en la que nos encontramos mi compañero y yo, junto con el responsable de esto, un hombre mayor, con bata, es un científico. A nuestro lado una pequeña nave con capacidad para tres personas, blanca con forma ovalada en una especie de raíl que conduce hasta un túnel en el que se pierde la vista en la oscuridad de este. La sala es una gran sala blanca, al fondo se bifurcan dos caminos, para luego reunirse, detrás de una enorme especie de columna central que contiene los aseos, y salir de la sala por un único camino que da a unas puertas automáticas de cristal. La sala en la zona donde estamos esta provista de grandes maquinas, ordenadores potentes y es enorme, entre todos esos ordenadores hay personas supervisandolos, unos veinte o treinta científicos, no se cuantos exactamente.
Abajo mi madre llora, no se si de emoción o preocupación.
Mi compañero y yo habíamos sido seleccionados para probar la nueva nave, nos lanzaría a mas de la velocidad luz por aquel raíl enorme y tendríamos que hacer todo el recorrido e informar de los hallazgos. El otro hombre que venia con nosotros el supervisor de la nave, también entrenado, el estaría pendiente todo el rato de la nave y nosotros de fijarnos de los sucesos e informarle.
-Bien, podéis ir subiendo a la nave.
Mis pulsaciones eran de 69-70, las de aquel hombre de 69, en cambo las de mi compañero, no se como lo hacia pero se mantenían en un 67-68, no parecía nada nervioso.
-¿Como mantienes tus pulsaciones tan controladas?-le pregunté
-Llevo esperando esto toda mi vida- me contesto seriamente. Era una persona ensimismada de siempre, parecía estar siempre en otro mundo, pensando en sus cosas. No es que fuera desagradable, al contrario era muy simpático, cuando estaba en este mundo, ni tampoco es que fuese tonto, había demostrado tener una gran capacidad de concentración e inteligencia cuando algo le interesaba y creo que nada le había interesado mas que esto. Yo por el contrario creo que sencillamente había tenido suerte de que se buscasen dos hombres y de haber pasado las pruebas y resultado elegido, me interesaba explorar lo que fuese a conocer, habían sido años de entrenamiento y estudio para estar aquí, realmente como a cualquier persona me gustaría descubrir respuestas, pero en el ultimo momento me entraba algo de miedo a “la curiosidad mato al gato”... y eso ni todo el entrenamiento del mundo ni mentalización me lo habían quitado.
Subimos a la nave, mientras veíamos a nuestra familia. Se nos acercaron unos científicos a ponernos las mascarillas de oxigeno y unas correas a la nave. La nave era muy pequeña, poco mas que la de los típicos cacharros de la feria para 3 personas, aunque ovalada, pero no tenia más.
-Recordad -nos dijo el dueño de todo esto- agarraos fuerte y observad todo lo que haya a vuestro alrededor, las formas, los colores... informad al comandante de todo -el era la tercera persona a la que me refería- recordad que os estamos monitorizando y estamos en contacto, pero es posible que cuando la velocidad supere la de la luz perdamos esa comunicación, incluso entre vosotros, si os encontráis mal en algún momento antes de eso informad al comandante, ya sabéis que pasado veinte segundos entráis a esa velocidad, en ese momento estáis solos, no os podréis comunicar con nosotros y seguramente ni entre vosotros mismos, estaréis solos individualmente cada uno. Tened cuidado.
Estoy cada vez mas nervioso, me han puesto la mascara, estoy agarrado a unos enganches bien aferrado con la mano apretada y las correas bien atadas, pero aun así estoy nervioso, en mi interior hay un yin-yang entre estar nervioso e intentar calmarme para que no suban mis pulsaciones.
La gente empieza a alejarse de la nave, nos van dejando a los tres solos. Se encienden unas luces en el suelo de los raíles en los que estamos, se apagan todas las demás de la sala. Esta se queda oscura con un par de luces que destellean en los grandes ordenadores del fondo y las de los raíles, así como la luz de las estrellas que entra por la gran cúpula de cristal del techo. Se oye el ruido de unas turbinas cada vez mas fuerte, ese ruido aun me pone un poco nervioso
-Tranquilo- me dice el comandante, esta sentado en medio de mi compañero y de mi.
El ruido va a más
-Preparados para lanzar en cinco segundos- en un panel de la nave, delante mio sale un numero cinco.
-Cuatro, tres, dos...- me agarro fuertemente al enganche después de haber comprobado las correas tirando hacia mi de ellas con fuerza- uno- me inclino un poco y tomo una gran andanada de aire- ¡fuera!
Aquella nave hizo una especie de ruido al cortar el viento, se movió a una velocidad vertiginosa desde el primer momento. Todo estaba muy oscuro, el corazón se me aceleraba aunque intentaba mantenerlo controlado creo que superaba los 90, aunque empezó a descender, empece a concentrarme. La poca luz que daban los paneles hacia que pudiese ver ligeramente a los otros dos compañeros de vuelo, parecían muy concentrados. La pequeña luna de cristal que teníamos delante se reflejaba de rojo por esas luces. Por ahora iba bien.
5 segundos
Eso mostraba mi panel, llevábamos solo 5 segundos, aun no habíamos alcanzado la velocidad.
-¿Vais bien?- grito el comandante por radio
-Si- contesto mi compañero.
-¿Y tu?- me miro al ver que no contestaba.
-Si, si.
10 segundos
-¿Como lo lleváis?- preguntaron por la radio los de la sala de mando.
-Vamos bien- contesto el comandante.
-Estáis apunto de entrar en la velocidad limite, recordad observar todo, si alguno se encuentra mal pulsad el botón que tenéis a vuestra derecha. Buena suerte.
20 segundos
Como la velocidad había ido aumentando progresivamente no me había dado ni cuenta de ello, salvo porque lo recordó el panel y porque se cerro la radio. De repente empece a ver a mi alrededor, en toda esa oscuridad una serie de colores, como ondas amorfas, al principio de color rojizo sobre fondo negro, después empezaron de repente a verse azules, amarillos y verdes. Nos rodeaban en torno a un centro que era igual a la dirección que tomaba la nave, el centro de esas ondas Podría decirse que era el mismísimo pico delantero de la nave, había algunas ondas a los lados con otro centro, como pequeños folículos de ondas en los laterales, pero delaten miá solo unas muy grandes. Giraba y subía la cabeza para observarlas, era como estar penetrando un túnel de anillos arrugados de colores. De repente empezaron a deformarse esos anillos, les salieron formas de pinchos en los lados mas próximos a la nave, lo que le daba un aspecto de velocidad. Primero fue a los rojos y luego al resto, siempre ocurrían las cosas primero a los anillos rojos y después al resto que no era capaz de acertar cual eran los segundos o terceros porque a partir de la reacción de estos todo ocurría muy deprisa. Cada vez se volvían más puntiagudas. Mire de paso a mis compañeros, parecían embelesados, como si el tiempo transcurriese diferente para mi que para ellos, no parpadeaban. Mire el panel.
22 segundos
Solo llevaba dos segundos viendo eso.
Los anillos volvieron como a adaptarse, moviéndose como si de una masa gelatinosa se tratase, sin variar su centro, y volvieron a ser anillos deformes. Note un gran aumente de la velocidad, como si algo me tirase por atrás, por suerte estaba bien anclado, hice fuerza para no soltarme y cerré los ojos un momento, tenia el culo algo levantado de aquella fuerza que me succionaba, pero vi que estaba seguro. Abrí los ojos de nuevo, mire a mi derecha, los anillos secundarios que había por allí empezaban a moverse variando su centro, como si de pequeñas, o grandes, luciérnagas se tratasen, peor al frente, la gran serie de anillos con centro en la nave no cambiaba.
Volví a mirar a mis compañeros, el comandante tenia la vista fija en el panel y el otro miraba a su derecha, habían cambiado de posturas, pero parecía que se habían vuelto a quedar inmóviles
24 segundos
Parece que siempre miro el panel cada dos segundos- pensé.
De repente empece a sentir algo raro. Como si la nave cambiase de dirección, aunque las ondas no parecían girar a ninguna dirección, eran como una gran placa, como un gran panel plano delante nuestro, sin embargo si giraba la cabeza, los lados también parecían planos, pero sin dar forma a una caja, es decir, mirase para donde mirase no parecía haber ninguna esquina que me juntase lo que veo al mirar adelante o a los lados, tampoco parecía haber oquedades que diesen a entender que estábamos metidos en un tubo, no todo lo que había delante, mirase donde mirase parecía un panel de ondas. Sin embargo yo sentía que aquella nave giraba, primero a mi izquierda, por lo que me iba a mi derecha, después al otro lado, después como si de repente se precipitase al vació, como en el fin de una gran cascada. Tenia esa sensación que se tiene al montarte en una atracción de un parque, solo que aquí iba a mas velocidad y la sensación no se correspondía con lo que veía, a mis ojos la nave no había cambiado de rumbo ni un ápice, ni debía, el circuito que recorríamos tenia forma ovoide, como mucho Podría haber pegado un giro, no subidas, bajadas y zigzags como los que sentía. Mire a mis compañeros, ellos parecían no enterarse, habían cambiado un poco de postura, pero nada relevante. Mire a mi alrededor de nuevo, los anillos de colores, salvo el central, se movían cada vez mas rápido, ahora parecía como si los estuviésemos dejando atrás, se iban hacia atrás y se perdían de la vista para luego volver a verlos delante miá. Se apreciaban también pequeños puntitos de luz blanca, como estrellas, por todos lados.
Intente no mirar el panel, pero una fuerza me obligaba a ello, estaba algo preocupado, para mi asombro:
26 segundos
No habían pasado solo dos, ya quedaba menos, este paseillo duraba solo diez segundos, solo quedaba otros cuatro. Seguía mirando, estuve un buen rato embelesado. Veía formas y colores, me asaltaban recuerdos que casi podía ver en aquellas formas, algunos anillos empezaban a juntarse, sus colores se entremezclaban y adquirían algo como brillos, le daban aspecto 3D como si fuesen unas manchas que intentasen salir de ese panel acercándose a mi, extendían algo así como unos pseudobrazos hacia mi, me asuste de ello y al hacerlo las manchas desaparecieron y volvieron a originar los anillos deformes de colores. Parecía la típica alucinación hippie que ponen en las películas y tele-series, solo que mas lúgubre y oscura.
Intente que se volviese a formar aquella forma d ellos anillos, y empezaron a rejuntarse, tomaron la forma de una pierna roja, no se exactamente por qué, suponía que era algo de mi subconsciente, no tenia textura de piel humana ni nada, solo una masa gelatinosa roja con forma de pierna, de sandalia romana mas bien, había alguna que otra mancha verde deforme, me pareció un gran logro que hubiese manchas verdes, porque de ese color de anillos había pocos, casi todos eran rojos.
Mire hacia delante, una luz blanca se concentraba en el centro de los anillos, se hacia mas grande, me cegó.
.
.
.
Abrí levemente los ojos para encontrarme todo un barullo de gente, mi familia, los científicos que me quitaban la mascarilla y las correas, luz, luz por todos lados.
-Cuanta luz- dije débilmente.
-Bajen la luminosidad, puede molestar a los ojos- dijo una voz, era el jefe de la operación, aquel científico.
Estaba como si me acabase de despertar. Me cogieron de un brazo y me ayudaron a salir de aquella nave, poco a poco iba recuperando la visión. Veía toda aquella sala algo mas oscura de lo que la recordaba, la luz era tenue. Había mucho alboroto a mi lado, de repente me sentaron en una silla, me empezaron a tomar la presión sanguínea y ha tocarme por todos lados, me agobiaba.
-¿Estas bien muchacho?- me dijo una voz, le asentí con la cabeza, lo que estaba era agobiado y me había dado un shock, por decirlo de alguna manera, estar rodeado de tanta gente- bien, constantes normales, habéis aguantado bien.
Mire a mi alrededor, a mi lado mi compañero estaba siendo tratado igual, parecía normal, aunque algo mareado como yo. El comandante estaba también igual, aunque algo mas mareado, no me fije mucho.
Una vez terminaron las pruebas me reuní con mi familia, pero estaba muy agobiado, baje las escaleras y fui al baño, quería refrescarme.
Entre y abrí el grifo, me sentía raro, muy ligero. Me enjuague la cara y escuche como alguien entraba en el cuarto baño que había al otro lado, seria mi compañero. Me mojé las manos y me lave la cara, alguien toco a la puerta y entro, poco a poco, era mi madre.
-¿Estas bien?- cerro poco a poco la puerta mientras entraba pero dejándola entreabierta. Me mire al espejo con la cara mojada.
-Mm... Si, algo... mareado- decía mientras me miraba, tenia una cara de zombi impresionante, me seque con la toalla.
-¿Quieres algo de comer o algo...?
-No, no, solo necesito reponerme de...
Escuche de repente unos gritos y un disparo en el baño de al lado, mi madre se alarmo y abrió la puerta.
El comandante, o al menos creo que era él, entro apresurado en mi baño, abriendo la puerta con una mano fuertemente, lo que hizo que mi madre retrocediese bruscamente y, pistola en mano, le dio dos disparos, a continuación me apunto a mi...
.
.
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De repente estoy sentado en algún sitio y un fogonazo de luz me obliga a cerrar los ojos
-Bajen la luminosidad, puede molestar a los ojos- dijo una voz... esto me sonaba
Estaba de nuevo en aquella nave, los científicos me volvían a quitar la mascara y las correas, y me sacaban de allí, la luz volvía a descender y todo quedaba algo en penumbra. Alboroto de nuevo y agobio.
-¿Estas bien muchacho?- le volví a asentir y le aparte con la mano, me volvían a tocar por todos lados y a conectar cosas- bien, constantes normales, habéis aguantado bien.
¿Como había vuelto ahí? ¿Había sido todo un sueño? ¿Era solo un gran Dejavu? Todo esto me sonaba demasiado, no me sonaba, esto era un recuerdo, mire corriendo a mi alrededor, el comandante estaba ahí en otra silla siendo sometido al mismo proceso que yo.
Me levanté.
-¿estas bien? Aun no terminamos las pruebas- me dijo uno de los científicos
-Dejame, voy un momento al baño. ¿Donde esta mi arma?
-¿Para que la quieres?
-¿Donde esta joder? No pienso moverme por aquí sin ella.
-Ahí en esa mesa, en la caja de tus objetos...
La cogí y me fui al baño. Poco después entro mi compañero en el de al lado.
-¿Estas bien?- mi madre había entrado en mi baño.
-Si, no cierres la puerta, dejala abierta y...-pensaba decirle ponte detrás pero me acerque a ella mejor y la situé detrás dándole conversación. De repente se escuchan unos gritos en el baño de al lado y veo al comandante corriendo hacia mi baño con el arma en la mano. Saco la mía y le doy dos disparos en la cabeza mientras el llega a mi baño con el arma medio levantada, cae fulminado al suelo.
Al parecer no se sabe la causa por la que el comandante hizo aquello, algunos decían que se volvió loco ahí, otros decían que era especulación de otras empresas, que era un infiltrado desde el principio y quería matarnos para que no dijésemos lo que vimos, otros que tenia que hacerse pasar por loco para que cancelasen el proyecto... mucho hablar, pero el proyecto no se cancelo, pues a los tres días ya estábamos en la nave de nuevo. Mi compañero y yo contamos todo lo que habíamos visto aunque no entre nosotros, no volvimos a tener contacto, no que me acuerde, estuve solo todo ese tiempo, vi a mi familia un poco el mismo día que baje de la nave, pero nada mas, por supuesto lo que vi solo se lo conté a los científicos. Al cabo de esos tres días volvimos a vernos mi compañero y yo, pero no nos dio tiempo ni ha mediar palabra, otro comandante había sido nombrado, ni le conocíamos, yo al menos no. El mismo protocolo de firmar, las mismas medidas de seguridad y la misma cuenta. Las corres bien atadas y tan solo volver a ver esos anillos. No recuerdo si le había contado a los científicos aquel recuerdo que me salvo la vida... esto dos días se me habían pasado muy raros... o no los recuerdo demasiado.
-¡Ey!- le dije a mi compañero- ¿a ti también te paso?- veía mis pulsaciones: 71, debía tratar de relajarme, las suyas eran de 68.
-Relajate o joderás la misión- me contesto mirando mis pulsaciones, en un momento dado subieron a 72 aunque volvieron a bajar.
-Pero tu estabas en el baño de al lado, ¿como...
-Poneos bien- dijo el comandante subiendo a la nave- luego hablareis.
Se acabo el intercambio de información, no sabia nada de lo que había pasado, estaba mas nervioso, mis pulsaciones eran de 71 todo el rato, aun manteniéndome tranquilo. Empezó la cuenta atrás.
-¡Fuera!- dijo aquel jefe.
Las turbinas haciendo un ruido potente, aquella sensación de velocidad, esas lucecitas rojas del panel como única forma de ver...
Se mantuvo unos segundos en silencio... segundos en los que yo me preguntaba que había pasado antes y me preocupaba, mis pulsaciones subieron a 72 varias veces, el nuevo comandante me llamo la atención para que me tranquilizara... pero ese silencio me hacia pensar y comerme la cabeza, ¿que le paso al antiguo comandante?
-Bien ya sabéis el procedimiento, solo observad, no saquéis miembros de la nave ni intentéis tocar nada, si tenéis alguna alucinación recordad que es solo producto de vuestra mente por la presión que podéis sentir, pulsad el botón rojo en tal caso. Suerte muchachos.
La transmisión se cortó, esta vez estaba mucho mas nervioso, pero aquello había comenzado.
Los anillos rojos empezaron a aparecer y poco a poco los verdes y amarillos, todo eso me aburría ya y no prestaba mucha atención al principio, sin embargo de repente empece a sentir que eso ya iba demasiado rápido, una fuerza tiraba de mi y aun estábamos en los 20 segundos.
21 segundos
Esa fuerza me absorbía, me agarre fuerte y pude sentarme aunque algo forzado. Mire a los laterales, ya no veía todo plano, como si hubiese una lona delante miá en la que cambiasen los dibujos de aros, sino que veía esquinas, como si estuviese en un cubo, en el techo también, era como estar en un tubo rectangular muy largo. De primeras eso no me gustó, algo iba mal no lo había plano
-Algo va mal comandante- esperé respuesta pero no venia- ¿comandante? Lo veo todo muy cubico, no se parece a la otra veza que estuvimos aquí- seguía sin dar respuesta- Comandante, responda comandante...- llame a mi compañero también- responde... el comandante a perdido conexión- tampoco respondía- ¿estáis ambos?- había perdido conexión con ellos- ¡Joder!- les mire a ellos, parecían ir bien
Los anillos , sin cambiar su centro en la nave, los delanteros, si cambiaban su inclinación, haciendo que pareciese que girábamos a un lado, a otro, arriba y abajo. Esa sensación de parque de atracciones, volvía a venirme como si en un cacharro estuviese montado. Descensos de cascada, subidas muy bruscas y giros mas aun, me empezaba a encontrar mal.
Empece a gritar, pero no estaba seguro de darle a parar, les mire a ellos y parecían ir bien.
24 segundos
Solo faltaban seis segundos, tenia el estomago algo mal y todo me estaba dando vueltas ya de los tumbos que daba aquella nave, y me ponía nervioso el que viese vértices y ángulos en ese “sitio”, ya de primeras al verlos había pensado “algo va mal”.
Apoye la cabeza junto al panel esperando que todo pasara y cerré los ojos.
“Solo son unos segundos, solo son unos segundos, solo son unos segundos”. No paraba de repetirme eso, estaba mal pero no iba a echar por tierra todo esto, solo había que esperar.
Erre los ojos mas fuerte y perdí el conocimiento, muy poco tiempo, o eso me pareció. Me despertaron dándome pequeños toque en la cara, abrí levemente los ojos y una tenue luz invadió mi campo de visión, junto con un hombre con una bata blanca delante miá.
-Despierta, vamos.... -decía él- ¿Estas bien?- Se notaba el tono de preocupación- Traigan el tensiómetro y demás y agua, se a desmallado en el viaje.
-¿Esta bien?
-¡Oh Dios mio! ¡¿Esta bien?!
-¡¿Pero como esta?!
-¡Dejen paso, dejen paso!- decía otro mientras se escuchaba como traía arrastrando algo con ruedas, como un carrito- toma refrescare- y me paso una toalla mojada por la frente
había mucho murmullo, supongo que preguntando por como estaba, no lo sabia ni yo.
De repente abro los ojos de golpe, fuertemente. Esta todo oscuro, estoy apoyado sobre el panel de la nave, levanto la cabeza. Me había quedado dormido, miro el panel.
25 segundos
-¡No, mierda, mierda, mierda, aun sigo! aquí- grito.
Mis pulsaciones comienzan a subir, y escucho un sonido de alarma
que me pone mas nervioso
78
-¡Mierda, no joder, baja!- digo, e intento tranquilizarme, pero al ver que no bajan me pongo mas nervioso, esto era peor, si las pulsaciones te subían a mas de las normales en la nave podía producirte hasta la muerte, estaba jodido.
Mierda debí pulsar el botón- pensé
Intente llegar al botón, pero de repente una especie de ola de choque me sacudido hacia atrás y se me desabrocho una correa.
-No joder, ¡ayuda, ayuda!- mire a mis compañeros, impasibles, en su mundo- No mierda- la fuerza me llevaba hacia atrás, las correas de los pies se habían soltado también, estaba solo atado por la dela mano derecha, intente llegar con ella al botón, pero vi que la correa empezaba a rajarse.
-No, no
Se termino de soltar. La fuerza me llevo hacia atrás, la mascarilla se me salio de la cara y vi como aquella nave se alejaba con al única luminosidad que había en aquel lugar mientras yo salia despedido hacia atrás. La oscuridad me tragaba.
Tendría que haber chocado contra alguna parte del largo tubo de metal que formaba aquel circuito cerrado por el que corría esa nave a mas de la velocidad de la luz y haber muerto por el impacto, pero parecía que no llegaba, ya debería haber impactado. Los anillos se iban haciendo cada vez mas tenues y perdían color.
¿Que pasaría? ¿me desintegraría? ¿Me absorbería la oscuridad aquella? ¿Me asfixiaría?
Sencillamente despierto en mi cama, tengo ese recuerdo en la mente, el recuerdo de haber sido un hombre de “nosecuantos” años, pero curiosamente solo tengo 19, aunque ahí esta el recuerdo presentado a modo de sueño, sueño en el que hubo varios sueños, extraño. ¿por que no lo habré tenido antes?... Tal vez porque no hubo un antes...
Lo mas curioso, es que en el sueño los personajes sabían perfectamente que las pulsaciones en reposo de un hombre atlético no superan los 70-71 por minuto... dato cierto pero que en mi vida, hasta hoy, no he conocido




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