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miércoles, 8 de febrero de 2012

23º Capítulo "Los muertos, la huida y la otra versión" [Diario de los Muertos]

Ahora que estabamos a salvo pude preguntarle a Amador sobre como fue su parte de la huida, como ya dije, a él tambien le sorprendio aquel estado de incosciencia en el que muchos nos vimos inmersos un tiempo durante esta.
Me dijo que ellos tampoco se lo explicaban. Estaba muy preocupado por eso. Pensábamos que ya no éramos un peligro… pero parece ser que puede que lo sigamos siendo… tanto él como yo no tenemos ya tan claro que la idea de escaparnos haya sido tan buena… quizás nos precipitamos demasiado…

Me conto que...
Tras estallar la primera bomba, Fénix condujo al resto del grupo hacia una parte de la alambrada. Curiosamente esa noche parecía haber menos guardias que de costumbre, quizás todos estaban cuidando de la niña. No les costó mucho acercarse allí en sigilo y acunados por la oscuridad.
Fenix le dio a Amador una pistola, pero Amador no pensaba matar a nadie, aun así la aceptó.
Fenix sabia que Amador no sería tan estúpido de haberle disparado a él habiendo acabado así con el plan. Aunque ahora mismo Amador se empezaba a arrepentir… quizás esa hubiese sido la opción más sabia, aunque no lo pareciera.
Cuando estallo la segunda granada Seller cortó los alambres y escaparon.
Ocultándose entre algunos vehículos que había cerca, pequeños, sin techo, que se usaban para desplazarse por aquella pequeña base.
-Cuidado- dijo Seller y con un brazo tapó la cabeza de Máscara que ababa de unirse al grupo. Después disparo con una pistola con silenciador a uno de los militares y a su compañero. Ambos cayeron desplomados.

Goliat se puso en pie, acuclillado, y les hizo señas con la mano para que le siguieran. Todos llevaban ya su arma sacada y preparada para disparar. Todas ellas con silenciador. No tenían mucho tiempo, los focos de las torres no le iluminaban, pero seria solo cuestión de tiempo que alguno de los guardias de estas les viera o alguien viera esos dos cadáveres.
Goliat se apoyó en la pared que daba a la puerta del edificio principal y esperaron un momento allí, armas en alto. Las luces se volvieron a apagar, ya definitivamente.
Amador me contó que el tipo nuevo que estaba con ellos, el único del que no conocíamos ni su nombre,  se había ido, pero no lo había notado. Fue a desconectar el generador de emergencia. En ese momento  entraron en la sala principal, destrozada absolutamente por la primera explosión. Había  dos guardias allí, analizando lo que había pasado y de espaldas a la puerta. No les duraron mucho, de dos disparos cayeron al suelo.
Goliat les indico el armario en dodne estaban las llaves. Todos corrieron allí, con él por delante. Fénix y Máscara se quedaron vigilando. Goliat les repartió las llaves. y salieron de alli, hacia la periferia de al base.

Conforme se movían ellos también notaron como si empezara a poseerles algo, un sueño atroz, cansancio. Aunque luchaban contra ello esa sensación se apoderaba de sus cuerpos. Empezaron a ver las cosas borrosas, incluso a oír voces en su cabeza, como si se volvieran locos.

Al principio fueron miradas rápidas hacia arriba, me contaba Amador. Después pestañeos muy lentos, seguidos de un mareo y dolor de cabeza al abrir los ojos. Como si todo se moviera. Seguía corriendo, solo sabia que debía seguir al que tenia delante, hasta que este se paró. Se choco con él y… hasta ahí recuerda.
Después de eso estaban bajo fuego militar, les estaban tiroteando y no sabían de donde. Se escuchaban gritos, a Goliat le dieron en un brazo y por poco se lo arrancan.
-¡Detrás de ese coche!- grito este. Todos corrieron a refugiarse detrás de lo que parecía ser un cuatro por cuatro. Amador se acordó de su llave y la encajo en la cerradura- ¡Arráncalo, los tienes delante,  pisa el acelerador y llévatelos!- él jamás habría hecho eso, me contaba, pero debido a la situación no le quedo de otra. Los soldados saltaron y en ese momento Fénix, un par de vehículos más a la derecha, salió y les disparó varias veces hasta que dejaron de moverse.
-¡¿Qué ha pasado?!- grito Amador
 Fénix no le respondio, solo dio al orden de que cada uno fuese a su vehiculo. No volvieron a preguntar, cada uno se fue en busca del suyo pero Amador continuó insistiendo.
 Amador recordó leves momentos de antes, veía como los demás se comportaban de un modo atroz y estúpido. Golpeando vehículos, intentando estrangular a soldados armados… y él incluido. Iba con aquella masa de “pseudoanimales”, comportándose como poco más que gorilas cabreados. No sabía como seguía vivo.
-¡No hay tiempo!- le grito Fénix- ¡coge tu vehículo y llévalo hacia  la cerca!

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