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domingo, 5 de febrero de 2012

22º Capítulo "Los muertos en trance" [Diario de los Muertos]


Estábamos haciendo retroceder de la alambrada a la gente, mandándola unos metros para atrás pero manteniendo posiciones los No-despertados no servian de escudo por delante nuestra. Los militares nos apuntaban y gritaban cosas que debido al ajetreo no escuchábamos bien. Algunos por miedo levantaron los brazos, otros se arrodillaron… Nosotros (Huesos, el resto de los del grupo y yo) intentamos que retrocedieran pero que siguieran  mientras empujavamos hacia adelante a los No-despertados, algunos se habian vuelto locos y se peleaban entre ellos delante, otros seguian como si no estuvieran en este mundo. No podíamos relajarnos ahora. Los focos debían iluminarnos a nosotros, debíamos de ser el centro de atención y mantenernos así.

El problema residía en que sí nos pasábamos de “peligrosos” abrirían fuego, y si nos relajábamos tal vez se les ocurriera la fría idea de iluminar el resto de la base con los focos para ver el estado de la explosión. Tarde o temprano lo harían, obviamente, pero teníamos que llamar su atención el máximo tiempo posible.
El tipo aquel, el que había sobrevivido a la anterior revuelta, nos fue de gran ayuda. En un momento determinado intento escapar a los remolquess, gritando. Eso llamo la atención de los militares que dirigían los focos  y uno de ellos se depositó exclusivamente en él. Esto hizo que los militares que venían por el otro lado de la cerca, de la parte sur, al verlo correr de esa manera y gritando, abriesen fuego contra él. No duró mucho, calló redondo al suelo, agujereado totalmente. Eso hizo cundir aun más el pánico. Dejamos de intentar controlar a la gente, de hecho empezaron a empujarnos y a apartarnos. Unos fueron a los barracones y otros a la valla, otros sencillamente se tiraron al suelo, otros se petrificaron y gritaron… A mí de tal empujón que me dieron caí al suelo y di con la cabeza en él. El miedo se había convertido en caos, eso ya era incontrolable.
El resto está borroso… empecé a encontrarme mal. Se me nublaba la vista, me costaba entender lo que pasaba, como si llevase días sin dormir. Se me cerraban los ojos y una sensación parecida al cansancio se apoderaba de mí, como si yo estuviese saliendo de mi cuerpo, entrando en otro plano. Intenté luchar contra ello, pero me ganó… fue como sí me durmiera…
Cuando recobré la consciencia estaba en el suelo y los militares habían entrado al recinto, algunos de nosotros iban a atacarlos. Fue como si de repente, igual de mágico que me vino ese “estado”, se me hubiese ido, sin sentido. Los guardias no se lo pensaron ante la nueva situación en la que se encontraban: abrieron fuego…
No se que fue esa especie de cansancio que se apoderó de mí. Pero por lo que me ha comentado Amador a ellos también les pasó. Fue mientras llegaban a la periferia de la base, pero ni siquiera habían tenido tiempo de pararse a pensar que fue.

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